Can Taranda, también conocida como Can Duradó es una casa de pueblo con más de 600 años de historia. El muro norte posiblemente formaba parte de una basílica románica. Conserva la estructura tradicional de tres plantas.
En la planta baja se estabulaban los animales. En la primera, una gran sala servía para todo (cocinar, dormir, conversar al lado del fuego). En la planta superior se almacenaba cereal.











El nombre Can Taranda proviene de una casa colindante. Varios miembros de la familia se mudaron a la actual Can Taranda y así fue como el nombre pasó de una casa a otra.
En la fachada hay una piedra con la fecha 1647 y un nombre Miquel Valentí. Seguimos investigando porque las piedras, como las experiencias, pasaban de una casa a la otra si hacía falta.
Tras su restauración a lo largo de dos años, Can Taranda dispone de dos espacios aptos para seminarios, talleres, conferencias, para grupos pequeños. La atención al detalle y la acogida de cada visitante forman parte de la nueva esencia de la casa.
En 1872 se utilizó por primera vez el término “japonismo” para referirse a la aplicación de principios estéticos, temas y técnicas del arte oriental en occidente. Lo cierto es que la fascinación por lo lejano y diferente es algo muy humano. Tiene que ver con la curiosidad, con conocer lo diferente, con experimentar otras formas de ver el mundo y vivir cosas nuevas y distintas a las propias.
El estudio de los principios estéticos de oriente nos permite reflexionar de una forma práctica sobre nuestras propias creencias y descubrir nuevos conceptos o formas de hacer que resultan tan liberadores como sorprendentes.







Un cuidado programa de talleres sobre arte, filosofía y artesanía oriental para personas que quieran conocer otra forma de hacer, de crear y de vivir. Invitamos a disfrutar, atreverse y crear de nuevas formas. Sólo pedimos curiosidad.
Plaça Major, 7
Sant Privat d’en Bas
17178 • Girona
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